sábado, 23 de mayo de 2026

Vestido de galaxia

 


Lo que el ojo no ve

 


La vaquina y el lago


viernes, 1 de mayo de 2026

Reloj en Verona

 


G r a n a d i l l a



domingo, 26 de abril de 2026

Xena: Viaje a Nueva Zelanda

Xena: La Princesa Guerrera se grabó íntegramente en Nueva Zelanda, específicamente en los alrededores de la ciudad de Auckland. Aunque la historia nos transportaba a la antigua Grecia, Roma, Egipto o incluso a tierras lejanas como China y Japón, lo cierto es que el equipo de producción nunca salió de las islas neozelandesas. Para lograrlo, utilizaron localizaciones tan versátiles como las que vemos en estas fotos.

Por ejemplo, aquí tenemos las impresionantes dunas de arena negra del Lago Wainamu, un lugar que servía para representar cualquier desierto del mundo antiguo. Es un sitio clave que podemos ver en capítulos como  "The Bitter Suite" (3x12).

Muy cerca de allí, en las colinas de los Waitākere Ranges, se encuentra el famoso árbol inclinado por el viento donde Xena, Gabrielle y Argo solían caminar en sus escenas de viaje, como sucede en el episodio "The Selection" (1x06).


Bajando de esas colinas, llegamos a Bethells Beach (Te Henga), una playa salvaje de arena volcánica donde destaca la enorme roca de Kauwahaia Island. Esta es la famosísima playa que vemos en la secuencia de apertura de la serie, y donde se grabaron momentos emotivos de "Little Problems" (5x08) y escenas clave de "Destiny" (2x12).


Si seguimos caminando por la costa, encontramos O'Neill Bay, la bahía vecina con acantilados impresionantes que sirvió como escenario de naufragios y batallas costeras. Es aquí donde Xena y Gabrielle salen del mar tras el desastre en el capítulo "Tsunami" (3x19). 


Y si seguimos un poco más al norte, llegamos a Muriwai Beach, con sus famosas plataformas de roca donde se grabó a Xena alzando su espada en la intro y la icónica escena donde el gigante Poseidón emerge de las aguas.



Muchos se preguntan por qué se eligió este destino en lugar de la Grecia real. El motivo principal es que era mucho más barato rodar en Nueva Zelanda a mediados de los 90, debido al tipo de cambio de moneda y a los menores costes de producción. Además, la productora Renaissance Pictures ya estaba establecida allí grabando Hércules: Los viajes legendarios, lo que les permitió aprovechar al máximo todo el equipo técnico, los decorados y hasta los mismos extras para ambas series.

Si necesitaban un bosque europeo, usaban los parques locales. Si necesitaban el desierto de Egipto, se iban al Lago Wainamu. Si necesitaban la costa de Grecia, tenían Bethells o Muriwai.

Finalmente, Nueva Zelanda ofrecía paisajes que parecían verdaderamente "antiguos". Al ser entornos naturales tan vírgenes, no tenían edificios modernos o carreteras visibles en el horizonte. Esto es algo muy difícil de encontrar en la Grecia actual, donde la civilización moderna está por todas partes. Gracias a esa "pureza" visual, la serie lograba que nos creyéramos por completo que estábamos en la antigüedad sin que nada rompiera la magia.

Ojalá pueda viajar pronto a Nueva Zelanda para poder sentir a Xena, la princesa guerrera, en cada zona. Para mí, recorrer estos senderos y hacerme fotos en los mismos sitios típicos donde se rodaron mis escenas favoritas sería, como fan de la serie, todo un sueño hecho realidad. Poder pisar esa arena negra y mirar al horizonte imaginando que el templo de alguna diosa está a la vuelta de la esquina, o incluso que Xena y Gabrielle aparecerán en cualquier momento, es algo que tengo pendiente en mi lista de deseos.

martes, 21 de abril de 2026

Un viaje al aquelarre: mi experiencia en Zugarramurdi

Hace mucho tiempo quería visitar un lugar cargado de misterio y magia, y este Halloween decidí que era el momento perfecto: mi destino fue Zugarramurdi, el famoso pueblo de Navarra conocido por sus historias de brujas. Entre leyendas, cuevas y paisajes impresionantes, este viaje se convirtió en una experiencia que combina aventura e historia.


Este viaje fue la excusa perfecta para mi disfraz de bruja. Organicé el conjunto prenda por prenda, buscando un estilo que reflejara mi lado oscuro pero elegante, mi amor por la luna y el tarot, y hasta un pequeño detalle con un broche de gato en el vestido. Me sentí totalmente en sintonía con el lugar.

El primer sitio al que visité fue el museo de Zugarramurdi, que representa de manera muy clara todo lo que se vivió en el pueblo durante los juicios y la persecución de las brujas. El museo está muy bien organizado, con secciones detalladas que incluyen anotaciones sobre la historia de las brujas y del propio pueblo.


Nos pusieron un video en el que explicaban que, en aquella época, ser diferente era considerado lo peor. No solo las brujas fueron ejecutadas, sino también científicos y otras personas que se salían de la norma. Esto me hizo reflexionar sobre cómo, incluso hoy, todavía ocurren situaciones que parecen cazas de supuestas "brujas". 



En realidad, las brujas no eran más que personas solitarias, parteras o herbolarias, muy alejadas de la imagen de adoradoras del diablo que se tiene hoy en día.

Después, visité la famosa Cueva de las Brujas, que conserva un aura realmente mágica. La luz que entra por las entradas y el toque oscuro del interior me impresionaron profundamente, haciendo que la visita se sintiera casi mística y cinematográfica


Zugarramurdi es un lugar que conecta el presente con el pasado, enlazando historias y vidas. Este viaje me abrió a nuevos conocimientos sobre la historia de los juicios de brujas y me recordó lo importante que es no dejarse llevar por la ignorancia y tener una opinión propia, aunque sea diferente a la del resto.