martes, 21 de abril de 2026

Un viaje al aquelarre: mi experiencia en Zugarramurdi

Hace mucho tiempo quería visitar un lugar cargado de misterio y magia, y este Halloween decidí que era el momento perfecto: mi destino fue Zugarramurdi, el famoso pueblo de Navarra conocido por sus historias de brujas. Entre leyendas, cuevas y paisajes impresionantes, este viaje se convirtió en una experiencia que combina aventura e historia.


Este viaje fue la excusa perfecta para mi disfraz de bruja. Organicé el conjunto prenda por prenda, buscando un estilo que reflejara mi lado oscuro pero elegante, mi amor por la luna y el tarot, y hasta un pequeño detalle con un broche de gato en el vestido. Me sentí totalmente en sintonía con el lugar.

El primer sitio al que visité fue el museo de Zugarramurdi, que representa de manera muy clara todo lo que se vivió en el pueblo durante los juicios y la persecución de las brujas. El museo está muy bien organizado, con secciones detalladas que incluyen anotaciones sobre la historia de las brujas y del propio pueblo.


Nos pusieron un video en el que explicaban que, en aquella época, ser diferente era considerado lo peor. No solo las brujas fueron ejecutadas, sino también científicos y otras personas que se salían de la norma. Esto me hizo reflexionar sobre cómo, incluso hoy, todavía ocurren situaciones que parecen cazas de supuestas "brujas". 



En realidad, las brujas no eran más que personas solitarias, parteras o herbolarias, muy alejadas de la imagen de adoradoras del diablo que se tiene hoy en día.

Después, visité la famosa Cueva de las Brujas, que conserva un aura realmente mágica. La luz que entra por las entradas y el toque oscuro del interior me impresionaron profundamente, haciendo que la visita se sintiera casi mística y cinematográfica


Zugarramurdi es un lugar que conecta el presente con el pasado, enlazando historias y vidas. Este viaje me abrió a nuevos conocimientos sobre la historia de los juicios de brujas y me recordó lo importante que es no dejarse llevar por la ignorancia y tener una opinión propia, aunque sea diferente a la del resto.